El impacto de la hipertensión arterial y pulmonar
Tanto la hipertensión arterial sistémica como la hipertensión pulmonar ejercen una presión excesiva sobre las cavidades del corazón. Este esfuerzo constante puede generar soplos cardíacos y dilatar las aurículas, creando el entorno perfecto para que la actividad eléctrica se vuelva caótica e ineficiente.
